Arianna
—No tenía idea de que tuvieses una cita con el señor D’Amico —le dije, invitándolo a sentarse, en tanto, yo rodeaba el escritorio para hacer lo mismo.
—En realidad, no la tengo —. No apartó los ojos de los míos —. Solo estaba por la zona y pensé venir a saludar.
—Vaya… Eso es muy amable, creo que le va a gustar verte. Aunque no sé si regresará o sí, acaso irá directamente a su casa. Hoy es el partido semanal con los empleados destacados —. Abrí el ordenador.
—Entonces, tuve s