Esa noche, Valeria regresó a casa pensativa. Se debatía entre la idea de contarle a Enzo o no. Se suponía que el hombre ya intuía que algo así podía suceder, pero a la vez quería hacer de esta noticia algo especial, algo completamente contrario a lo que fue la primera vez. Quizás aquello era un poco iluso de su parte, pero era lo que le pedía su corazón, que esta vez las cosas fueran diferentes. Así que se le ocurrió una idea que pondría en marcha al día siguiente.
Aprovechando el estrés que le