El timbre insistente del teléfono despertó a Javier antes del amanecer.
—¿Qué demonios…? —gruñó, descolgando sin mirar la pantalla. Su única intención era mandar al infierno al inoportuno que llamaba—. ¡Más vale que sea importante!
—Señor Russo… —la voz del otro lado titubeó— hay un problema. Los portales financieros han comenzado a publicar información… sensible. Documentos. Nombres. Cuentas. Transacciones.
—¿Qué documentos? —se incorporó en la cama, atento a las siguientes palabras.
—Filtr