La persona que acababa de llegar era Eloísa, con un traje blanco ajustado que resaltaba su barriga. Por supuesto que no había venido sola. Su acompañante incondicional se encontraba a su lado. Aunque en esta ocasión, la expresión de Olivia era de desconcierto absoluto.
—¡Es mentira! —gritó Eloísa desde la puerta, sus ojos completamente desorbitados—. ¡Ese video está manipulado! ¡Ese no es el papá de mi hijo! ¡Eres tú, Enzo! ¡Tú vas a casarte conmigo!
—Seguridad —ordenó Enzo, pero Valeria se le