Santiago la había visto crecer, conocía bien su personalidad.
Si no había notificado a Emiliano, que era tan bueno con ella, solo podía significar que había problemas con Miguel.
Aunque lo sospechaba, como Laura no lo mencionó, él tampoco preguntó.
—¿No dormiste anoche? Tienes los ojos inyectados en sangre, ve a descansar —Miguel la tenía y no sabía valorarla, quería darle una buena lección.
—No tengo sueño, no iré a descansar —Laura se mantuvo firme.
Era su último tiempo con su abuela, no querí