Viktor llamó a su madre Francesca para informar que él y Anya se quedarían unos días más en la isla, esperaba que las marcas en el cuerpo de su esposa disminuyeran. A partir de ese día trató de no dejar marcas en lugares visibles.
Cuando el día de regresar a la ciudad llegó, Anya empacó las maletas con manos temblorosas, aún aterrorizada por lo que había vivido durante su "luna de miel". Antes de subir a la lancha que los llevaría de vuelta a la civilización, Viktor la tomó bruscamente por el b