Ricardo
—Cambiaron el lugar de reunión alfa.
Verdugo me miraba con preocupación. Tenía la cara más fea que había visto en mi vida, una cicatriz de cuando era joven y rogue, lo habían marcado para siempre. Era alto, fornido, un perro de pelea. Le había dado un espacio en mi manada. Todos los que quisieran aportar tendrían su lugar, siempre que me obedecieran a mí.
—Debiste haber organizado mejor, me dijiste que era un plan sin fallos.
—Lo lamento —bajó la cabeza. No me gustaba fallar, odiaba te