Frente a la mirada atónita de su amigo, Alisson se quebró. Las lágrimas, que había contenido con una voluntad de hierro durante semanas, comenzaron a caer sin control. Lloró con una angustia cruda, sintiendo cómo su corazón se desgarraba en el pecho.
Julian, aún en estado de shock por la revelación, no hizo más preguntas. Simplemente acortó la distancia, la rodeó con sus brazos y dejó que ella escondiera el rostro en su hombro. Mientras Alisson sollozaba hasta quedarse sin aliento, Julian le