Lorenzo Santoro se encontraba en su despacho, rodeado por el silencio intenso que calaba sus huesos, ese que había quedado tras el estallido de Alessandra. Se sentía aturdido, como si caminara a través de una densa niebla. La imagen de Brenda, la voz de Massimiliano y esa verdad, todo se unía en su cabeza e iba a enloquecer. Se frotó las sienes, sintiendo que la presión en su pecho no era solo física, sino tambien una verdad difícil de procesar. ¿Cómo manejar una situación que amenazaba con des