Esa misma noche en la mansión Mendoza:
— ¡Ainara! ¿Cómo pudiste hacer semejante tontería? He recibido llamadas todo el día de nuestros socios y conocidos reprochando tu cuestionable conducta. — Augusto estaba furioso.
Su hija estaba en todos los medios de comunicación como la nota roja de la semana. Sus videos golpeando a Aitana se habían viralizado a tal punto que no parecía que nadie hablara de otra cosa y se habían convertido en la burla de la sociedad.
— Lo siento papá, no pensé que algui