Retomando su postura, todo estaba hecho para iniciar; sabía que su padre accedería fácilmente a los caprichos de Ainara así que no le darían un solo centavo tal y como Ainara había dicho. Ahora, solo se haría pasar como una simple empleada en su elegante consultorio; si revelaba antes ser la dueña del lugar, sus investigaciones contra las empresas Mendoza podrían verse afectadas; era indispensable que ellos creyeran que estaba en serios apuros económicos para que dejarán de husmear en sus asunt