Gruesas lágrimas comenzaron a derramarse de sus ojos verdes, imaginando que jamás volvería a ver a su querido amigo, el más bello recuerdo que le quedaba de su abuelita junto al vestido de novia que le fue arrebatado. ¿Qué iba a hacer si Ainara se había salido con la suya y Canela había sido vendido a un traficante real? El corazón le latía apresurado por el miedo y la frustración. Llegando a las caballerizas, el conocido relinchido la hizo correr más deprisa y entrando en el establo, se quedó