En la madrugada había recibido una llamada desde el viejo rancho de su abuelita, mismo que formaba parte de las cosas que la gran mujer había dejado en su herencia secreta para alguien aun no dicho; algunas personas, entre ellas un conocido traficante de animales, habían visitado la propiedad enfocando su atención en su precioso caballo. El mayordomo en la propiedad y quien cuidaba del lugar, la había alertado de tal situación, y aunque ya esperaba un movimiento de parte de Ainara y Augusto Men