En el edificio de la corporación Mendoza.
—Lo lamento señor Mendoza, pero sin la llave ni la carta poder con la firma y huella de su madre, no puedo autorizar que tenga acceso al testamento que ella dejó. — decía un hombre al otro lado de la línea.
Apretando su teléfono en la mano, Augusto Mendoza se sintió furioso; nuevamente le estaban negando el acceso a lo que sea que haya dejado su vieja madre antes de fallecer. Cortando groseramente aquella llamada. No es que necesitara lo que sea que su