—¿Qué? — preguntó Aitana.
Julia negó en silencio. — Luces… diferente— le dijo al verla caminar muy tranquila, ella la siguió.
—¿Diferente? — preguntó viendo como Vicenzo las miraba a una y a otra, callado.
Julia asintió. —Sí… como, más madura— le dijo al reconocerlo.
Aitana sonrió y se llevó su mano izquierda a rascar su mejilla, avergonzada quizás, luego de que ellos sabían que había estado con Fernando en ese duro momento y ambos saber que pronto serian padres, habían cambiado un poco, quedan