—¿Por qué está seguro de que ella es su hija? — cuestionó.
Maximus suspiró.
—Mi mujer y yo no podíamos tener hijos a pesar de que ambos éramos perfectamente fértiles, pero su útero no era capaz de resistir un embarazo debido a un accidente en su niñez, antes de Aitana, hubo muchas perdidas y con ello, perdimos la esperanza de algún día poder tener a nuestro hijo. En ese tiempo, ya se había avanzado lo suficiente para poder realizar una fecundación in vitro, así que decidimos intentarlo. Debíamo