165:

—Aitana… — Julia se detuvo a un par de metros de donde la castaña era abrazada por Fernando, el mismo hombre que la interceptó cuando ella pretendía dirigirse a toda prisa al que fuera el hogar donde creció junto a sus padres…que no lo eran realmente, y donde sabía que reposaba el cuerpo inerte de su madrastra. Julia se abrazó a ella misma y casi lloró al ver a su casi hermana apretar la ropa de Fernando, mientras escondía su rostro en el pecho del rubio tatuado.

Aitana estaba temblando.

—M-Mi
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