Se había sometido a la resonancia días atrás, antes de todo ese desastre. Los resultados, arrojaban un feroz cáncer. Su nariz goteaba sangre, su cabeza estaba a punto de estallar. Sobre el escritorio, las muchas quejas de los clientes y socios de Mendoza Corporation, y el aviso de una inevitable y próxima banca rota. Ainara no respondía sus mensajes, y todo a su alrededor parecía desmoronarse tan destructivamente como jamás pudo prever.
“Estás muriendo hijo…estás muriendo igual que tú hermano q