Fernando sentía que el alma le regresaba al cuerpo después de haber sido informado de lo ocurrido. Dejándose caer sobre el asiento en la sala de espera, poso su mano sobre el hombro de Joel que durante todo ese había permanecido en silencio.
— Ella se recuperará, gracias por traerla a tiempo, Joel. — dijo Fernando intentando calmarse.
El hombre de cabellos canos y castaños, entrecerró los ojos. Aquel nombre…no le pertenecía.
— Esa bala no iba dirigida hacia ella, estoy seguro de eso. Señor Tole