— Nada que agradecer muchacho, ahora vaya, acompañe a su esposa que debe estar asustada si ya ha despertado. — respondió.
Apresurado, Fernando interceptó a una enfermera. Joel volvió a sentarse. Esperaba que lo que sea que hubiese ocurrido con la señorita Aitana, no fuese grave, realmente se sentía angustiado, y no pensaba moverse de allí hasta que supiera que ella estaba a salvó.
En un bar de mala muerte, Marcus entregaba un sobre con dinero a una mujer rubia que parecía bastante acabada físic