Repentinamente el sonido de la puerta de su departamento abriéndose abruptamente arrebató a Alejandro de sus pensamientos, y para su gran disgusto pudo ver como Ainara estaba entrando con una gran y repulsiva sonrisa decorando todo su rostro. Parecía estar genuinamente feliz; casi como imaginaba que era el sentimiento de una persona muy pobre ganándose la lotería millonaria. Mirandola, algo dentro de él moría nuevamente; realmente aborrecía a Ainara y mirarla feliz lo amargaba…esa mujer era una