Irum y Alejandro estaban reunidos en el despacho.
—No puedo creer que hayas conseguido tantos inversores. Y tan sobresalientes.
—Es una mezcla de dos factores: todo el mundo quiere limpiar su imagen y por otro lado trabajar contigo. Es éxito asegurado.
—Con las «ganancias» culturales.
—Construirás un mundo mejor para las nuevas generaciones —aseguró Alejandro. Sus ojos se desviaron a las piernas de Irum, donde reposaba un perro minúsculo y encantador.
A veces Irum lo acariciaba, como por