—No sé si Irum es un psicópata, porque se ve bastante funcional, pero su fijación contigo traspasa las barreras de la obsesión. ¡Es delirante! —exclamaba Lucy.
Había llegado bien temprano a animar a Libi luego de haber destruido la brillante burbuja en la que Irum la había metido con tanta facilidad.
—Nexus fue de nuestros primero clientes, ¡en Francia! Hasta allá llegó Irum, nunca me dejó en paz.
—Los locos no deberían tener dinero, deberían cobrarles un impuesto a la locura y dejarlos