Sábado. Irum había invitado a Libi y a Espi a almorzar con él en el pent-house y ellas habían aceptado. Les sirvió la comida una sirvienta que no era Conchita.
—¿Qué pasó con ella?
—Terminó cambiándose de bando y se fue a trabajar para Jack y Josefa. No la culpo, ¿quién querría trabajar en una casa vacía? Yo ya no regresé.
—¿Y Braulio?
—Se jubiló, ahora se dedica a sus pasatiempos y a su nieta.
Eran buenas personas, atadas todas por un pasado espantoso. Poco a poco ese nudo se estaba sol