Era ya de noche cuando Vega tomó una decisión para evitar más problemas dentro de la casa. Estaba todo en silencio cuando se escuchó el chirrido de la puerta del cuarto del fondo abrirse. La abrió de un empujón, encontrando a Beatriz y a Tania sentadas en el borde de la cama, conversando y muertas de risa.
—Arriba las dos —ordenó Vega, sin siquiera mirarlas a los ojos.
Beatriz, se levantó de golpe intentando poner su mejor postura de indignación.
—¿Qué significa esto? —cuestionó Beatriz con