Después del cruce con Vega, me subía una rabia sorda por el cuerpo. Necesitaba quitarme la tensión acumulada a como diera lugar, así que me fui directo al baño principal para darme una ducha caliente.
En el trayecto por el pasillo me topé de frente con Marco, que venía de guardar unas cajas de herramientas. Al verme, se detuvo y me sonrió de lado con cierta ironía.
—Vaya, pensé que el entrenamiento de tiro duraría más —dijo Marco con tono sugerente—. Aunque parece que a Vega no le gustó mucho l