Mi respiración se entrecortó, se me erizó cada parte de la piel. Su tacto en mi cintura iba tornándose más firme. Estaba pegándome a su cuerpo para que sintiera su fuerza, la valentía que tuvo para hacer semejante cosa.
Mordió levemente mis labios en un beso que me pareció sumamente diferente. Mi corazón palpitó rápido y sentí una sensación rara. Me gustó, porque me hizo sentir eufórica, pero no fue lo mismo que sentí con Daemon.
Lo aparté.
—¿Te volviste loco? —pregunté, haciendo una mueca de e