PoV desconocido
—No puedo… No puedo seguir hablándote... —soltó él, con los ojos llorosos, estaba balbuceando por el dolor.
El pobre tipo estaba atado de pies y manos. Hugo lo pateó para que se cayera de la silla. Tampoco fue para tanto, me dije a mi misma, era evidente que era débil.
Mejor para mi objetivo.
—Lo harás, cariño. Porque necesito la información que tu posees. Y cuando yo necesito algo, lo obtengo. —sonreí, mostrando los dientes, sentí el viento frío ingresando por la ventanilla peq