El temor que sentí fue tan fuerte que hizo que mi corazón latiera demasiado rápido. En mi cabeza, entraría a ese cuarto y el estaría muerto. No sabía porque presentía que la vida de Eduard pendía de un hilo delgado.
—Eduard… —solté nuevamente, golpeando con fuerza la puerta.
Collin se hallaba buscando a Claire y nos encontró en la puerta de su colega. Se me aceleró todavía más el corazón. El notó mi incomodidad y de inmediato se acercó más a mí para interrogarme.
—¿Qué sucede? —preguntó él, per