Sophie estaba en la sala principal, sola, mirando al techo de manera pensativa.
Me dirigí hacia ella, este lugar siempre me dejaba sin palabras. El esplendor de los muebles, el diseño de las paredes. Todo parecía brillar.
—¿Estás aburrida? —le pregunté, ella pareció despertar de un trance.
—Estoy cansada. —soltó, mirándome con los ojos entrecerrados, frotándoselos por el sueño.
—El baile debe haber sido agotador. —Me acerqué a una de las sillas para sentarme.
Después de lo sucedido con Eduard,