Era un niño, pero estaba empapado de sangre. Con la piel de la mejilla derecha magullada, así como la de la mano derecha y todo el uniforme estaba empapado de sangre.
Ella retrocedió, temblando de miedo.
Se miró la manita con la que lo había volteado y la sangre que la bañaba. Así, poco a poco, fue notando la sangre que había a su alrededor: en donde había caído el cuerpo y por donde rodó.
Ella sólo era una niña, ¿cómo podría ayudarlo?, ¿ya estaría muerto?
Las lágrimas comenzaron a inundar sus