Mundo ficciónIniciar sesiónActo IV- Prueba de embarazo~
Después de aquel pesado sueño, nuevamente una niebla oscura y espesa me envuelve. Cierro los ojos aliviado de que aquella pesadilla por fin se haya terminado, espero abrir mis ojos y poder ver el escritorio en mi oficina y quizá con algo de suerte a la mujer que amo. Pero ninguno de los dos aparece en mi campo de visión sino aquel tétrico escenario y la voz de aquella “diosa” quien sonríe desde las sombras en su asiento privado.
—Ahora responde, joven Alfa ¿Quién la extraña más?
— ¿Qué sucederá con “Él”? —Pregunto preocupado por primera vez en mi rival.
—Soy yo quien hace las preguntas aquí, Alfa.
Suspiro, ya sabía que no me dirá más de lo que quiera que sepa, mientras sea “divertido” le importa la agonía de otros.
—Awww—Finge ternura— ¿Acaso eso de verdad te importa?
La maldita ríe como una bruja al parecerle divertido todo esto.
—Qué más da, la mujer está contigo, en tu mundo. Es “tuya” tal como deseas. Allá yace a varios metros bajo tierra.
Shawn y yo le gruñimos con fastidio.
—¡Le prometiste que vivirá!—Reclamamos al unísono.
Nuevamente se ríe la maldita bruja.
—Prometí cumplir su deseo solo si encuentra los preceptos. Aunque le restan cuatro el tiempo no se detiene, tampoco el enemigo.
Comienzo a pensar que su promesa a Cady es una gran mentira.
La “Diosa” se ríe nuevamente en mi cara asegurando que siempre cumple sus promesas ¡Escuchó mis pensamientos!
—Te volveré a preguntar una vez más, Terrence Gian Avery ¿Quién la ama más? ¿Sigues creyendo que allá no le espera nadie, que su felicidad no depende de su regreso?
¡No!
Eardwulf no es el único, Sarah, el señor Bingley, Josh Bury, incluso el señor Ermenrich, todos se preocupan por ella ¡Ninguno de ellos fue indiferente con su partida! ¡Su pérdida les ha dejado un vacío en el corazón imposible de volver a llenar en sus vidas!
La Diosa sonríe satisfecha a pesar de que no he dado ninguna respuesta en voz alta.
— ¿Qué harás cuando la encuentres?
No lo sé.
Pero eso no significa que no me importe. No tengo idea de la razón por la que se fue, quiero preguntarle.
La mujer lleva su mano a la boca.
—Puede que la respuesta no te agrade---
No me agrada siquiera el que un día se vaya, pero quiero estar ahí para ella hasta el final. Le ayudaré a encontrar los preceptos que faltan para que pueda regresar.
—Cuando los consiga se irá para siempre, Alfa.
A diferencia de todos esos humanos yo soy un lobo, puedo tener la suficiente fuerza para esperar el tiempo que necesite para regresar a mí. Incluso si jamás vuelvo a verla deseo su felicidad.
—Ella jamás podrá lograrlo si se preocupa por ellos como siempre—Respondo con gran determinación de lo que he decidido—¡Yo seré quien cumplirá su deseo, no importa el costo!
¡CLAP, CLAP, CLAAAAP!!
La diosa aplaude con una sonrisa de lado a lado. Es la primera vez que sonríe sin cinismo.
—Has pasado mi prueba.
Una luz extraña se introduce en mi cuerpo, no siento nada especial en ello pero estoy seguro que me ha puesto algo.
¿Qué es esto?
—Es un mapa de área, úsalo adecuadamente.
'Ahora pregúntale en dónde está mi madre'
—Si prestaron atención a ese pequeño acto ya deberían saberlo.
—Espero que no sea lo que estoy pensando---
La muy bruja se ríe.
—No está muerta... todavía.
¡Maldición! ¡Si no lo descubrimos pronto, Cady puede tener un fin igual al de su mundo!
—¿No habáis dicho que harás lo que sea? Ve, búscala. A tu rival no le detuvo ni siquiera el que haya muerto.
“Te seguiré en cada reino, como Dante a Beatrice. Espérame, nos volveremos a ver cuándo haya logrado cumplir tus sueños. Las historias que nadie apreció, aquellas que apenas pude descubrir cuan maravillosas eran, las compartiré con el mundo. Mi esposa, yo también llevo un anillo ¿ves? Somos uno solo, eres mi otra mitad y mi pareja, no importa lo que digan. Te elijo a ti. En vida y también en muerte”
Eardwulf...
Debería sentirme molesto y celoso, es este hombre quien es mi rival. Es el hombre que tiene la mitad del corazón de mi esposa, mi amada. Aun así, no puedo evitarlo, siento su dolor y también puedo comprender en sus palabras lo que me he negado a aceptar desde que pude hablar con Eardwulf de hombre a lobo.
La ama.
Tanto como yo, no se puede comparar. Él no puede seguir sin ella, no es alguien que pueda reemplazar, eligió a Cady como su pareja de vida al igual que yo.
Cadenza, si decides quedarte a su lado... incluso si deseo que me elijas a mí, te apoyaré.
Eren Grant Eardwulf, si ese amor resulta ser mutuo. La guiaré a donde desea estar. Aun así no quiero dejarla ir sin haberlo dado todo de mí. Hasta el último día, que gane el mejor...
No.
Ella es quien al final elegirá. No es ninguna tonta, su corazón tampoco, estoy seguro que el afortunado será aquel que la merece porque sabe hacerla sonreír más veces de las que le haga llorar.
—Te devolveré a tu aburrida oficina, joven Alfa—Aplaude nuevamente, son solo tres palmadas en el aire que apagan toda luz en el escenario.
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De regreso a mi oficina mis ojos se abren encontrando a Milo quien tan solo me observa con gran indiferencia.
Mientras me incorporo del suelo, mi maldito Beta remueve con la cuchara su café.
— ¿Cuánto tiempo estuve ahí?
—Creo que dos horas—Su cuchara tintinea de manera irritante.
—No hiciste nada durante ese tiempo.
— ¿Para qué?
Desgraciado.
No le importó dejarme tirado dos horas, se supone que un Beta es leal a su Alfa.
Milo sorbe de su café haciendo mucho ruido y después de degustar la taza finalmente me pregunta por mi “viaje astral” en sueños.
Le digo que fue un viaje de muerte y descubrimiento, supongo. No necesito decirle mucho pues él también hizo su trabajo durante ese tiempo en que la diosa Schadenfreude me mantuvo en su estúpido teatro.
—Ah, ya conociste el teatro—Nuevamente lleva la taza a su boca como si fuera una conversación de lo más casual sin ninguna prisa ni un ente que juega con las vidas de todos a su antojo.
—¿También estuviste en ese lugar antes?
—No—Sorbe de nuevo—Pero sé que existe porque la ventana de los dioses me lo dijo.
‘En momentos como este yo también quisiera golpear a tu Beta’
Incluso Shawn se siente irritado con la actitud de Milo Rockbone.
—Gamma Stronghold quiere hablar contigo.
Nuevamente me lo dice como si tuviera todo el maldito tiempo del mundo.
—Dile a Jerome que pase.
—No es Jerome sino Hershey quien te solicita.
Maldición, conociendo a esa mujer solo traerá consigo sermones y problemas.
‘Si hay alguien que conoce a mi madre lo suficiente es ella, Ery’
Eso es lo que más me irrita, sé que esa loca histérica sabe cosas y también que tiene demasiados secretos que ocultarme. Convivir con ella es un fastidio.
‘Sabes que tú harías lo que fuera por mi madre’
Me conoces bien… ¡Que no es tu madre, maldita sea!
Bien, si en algo estamos de acuerdo ese ahora triste miserable y yo es que nuestra dignidad no conoce límite cuando Cady está de por medio. Rápidamente me acomodo en mi escritorio, hago señal a Milo y le indico que la haga pasar.
De inmediato la otra Sarah entra hecha una autentica fiera caminando a pasos rápidos sin dejar de mirarme con enojo. Su actitud me recuerda demasiado a la esposa de Bury antes de propinarle una buena bofetada a Eardwulf en el funeral de Cady.
PASO,PASO,PASO
Sus zapatos hacen el mismo ruido sin dejar lugar a una pausa, cada paso es tan idéntico a Sarah que puedo verla sobre puesta llevando aquel vestido negro. En cuanto levanta la mano no hago nada para evitarlo, si me quiere golpear le permitiré que lo haga si con eso me dirá en dónde está mi pareja.
¡BAM!
Aunque si ha golpeado algo no fue a mi cara sino mi escritorio. Perplejo observo lo que me ha puesto de mala gana con ese humor de perros suyo sobre el escritorio.
Son unas pequeñas tiras de papiro recortadas en rectángulos de un color rosa pálido. Milo toma una de ellas, tampoco sabe lo que son ni para qué sirven.
—Son pruebas— Me dice sin esperar a que siquiera le pregunte—Se orina sobre ellas y te dice---
Milo avienta el papel sintiéndose asqueado y limpia su mano de manera poco discreta.
—Ya están secas—Gruñe mirando a ambos como si fuéramos un par de idiotas.
— ¿Y para qué me has puesto eso en lo que orinaste?—Le digo con desagrado.
—No son mías, son de Cady Cad. Son pruebas de embarazo.
De inmediato miro las tiras pequeñas y aunque sé que contienen desechos de mi pareja ya no me parecen algo sucio.
Debí saberlo, es su olor aunque apenas se puede percibir.
No entiendo por qué necesita ponerme eso en el escritorio, todos sabemos que mi pareja fugitiva lleva consigo a mi cachorro en su vientre---
—Es negativa—Me dice con voz seca—Así que el Alfa ya puede dejar de comportarse como si mi mejor amiga se hubiera escapado robándole algo.
Tal como me esperaba, la hembra histérica me suelta un sermón largo sobre mis faltas como Alfa y lo mucho que le desagrada que Cady tenga la desgracia de ser mi pareja. Prácticamente me dice todo lo que Sarah piensa de Eardwulf, palabra por palabra.
—Eres un egoísta, mezquino, déspota… Siempre tan ensimismado en su propia actitud inmunda que falla en notar lo más evidente. Si no fuera por la presión tuya de tener un heredero ella no---
¡BAM!
— ¡¿Qué estás implicando?! ¡¿Que solo me intereso en mi heredero valiéndome un bledo la seguridad de mi propia pareja?!
Hershey se ríe ufana, es tan idéntica a Sarah que puedo imaginarme lo que sigue con esta fiera. Aunque una parte de lo que dice es cierto, no voy a permitir que dude de mi preocupación por Cady. Podrá decirme lo que quiera excepto que no me interesa lo que le suceda a mi novia.
— ¡¿No es así?! ¡Hace unas horas la estabas acusando de eso!
Estaba molesto porque se fue sin avisar. Dije muchas cosas que no pienso realmente, fue la voz de mi propia inseguridad.
Por supuesto eso no es algo que le pueda explicar fácilmente a una mujer que me ve como si quisiera apuñalarme con una daga de plata justo al pecho desde que regresó de esa misión de tres meses.
—Deja de verme con esa cara de estúpido.
Intento no perder los estribos con esta loca pero solo sabe elevarme los nervios.
—Cuida muy bien ese tono con el que te diriges a tu Alfa.
—Un Alfa se preocupa por su manada y protege a su Luna, no tengo por qué respetar al remedo de uno que tiene la sangre fría de separar a dos hermanas que siempre estuvieron unidas para sus fines egoístas.
— ¡Vaya! ¡Todavía sigues de rencorosa por algo que ya pasó--!
— ¡Habrá pasado para ti! ¡Si no fuera porque te enamoraste de ella, todavía seguirías con tus planes y me tendrías lejos sin poder hacer nada por mi mejor amiga---!
¡BAM!
Milo golpea mi escritorio con fuerza dejando a ambos con la palabra en la boca.
— ¡Basta, Stronghold! ¡Tú también, Alfa! ¡Los dos no hacen más que pelear como niños culpándose uno al otro por sus propios fallos mientras que a cada minuto, aquella mujer por quien se preocupan, está pasando por un momento difícil!
Hershey se muerde el labio y abraza su cuerpo suavizando el ceño fruncido sin perder la preocupación en su rostro.
Milo tiene razón, mientras discutimos Cady está en peligro. Esta “guerra” no terminará ni esa mujer dejará de tenerme rencor hasta que de mi brazo a torcer.
— Lo que hice, enviarte lejos, fue algo muy egoísta de mi parte—Admito— Aun lo soy, no puedo cambiar algo que he sido toda mi vida pero por ella quiero hacerlo. Puedo ser bruto y un desalmado con todos, jamás podría serlo con ella.
Hershey abre sus ojos con gran sorpresa, en todo ese tiempo jamás me he disculpado por lo que les hice. Jamás se habría esperado escuchar algo cercano a eso salir por mi boca.
—Puedes pegarme y desquitarte cuanto quieras después, incluso estoy dispuesto a arrodillarme—al mismo tiempo lo hago sorprendiéndole más—solo quiero saber en dónde está, encontrarla, escucharla y entenderla. Dime a dónde fue.
Hershey baja la mirada, le cuesta creer que un Alfa se haya arrodilaldo a sus pies, luego de recuperarse de tal choque me aleja su mano, suspira y me niega con la cabeza.
—Si lo supiera, yo misma ya la habría buscado. Aquí no hay ningún cementerio, una universidad o un lugar al que pueda llamar su hogar para refugiarse.
Ahora el sorprendido soy yo.
Milo aparenta estar tranquilo pero el café derramándose al verter el contenido en una taza lo delata.
Tenía mis sospechas, una corazonada por sus anteriores reclamos, al igual que Milo y yo tiene conexiones con Sarah en el mundo de Cady por medio de los sueños. Sin embargo sigue siendo inesperado que me lo haya confirmado.
—No les parecen extrañas esas palabras a ninguno de los dos así que ambos saben a lo que me refiero.
Ambos asentimos en silencio.
—Dime todo lo que sabes—Digo con la voz más serena que puedo.
—Desde que regresé de la misión, la noche de la boda… He tenido sueños donde la veo—Es la primera vez que habla con tanta calma—Su apariencia no es la misma pero sé en mi corazón que es ella porque incluso si en mis sueños estoy siguiendo los pasos de alguien más, su alma es la misma.
Deja pasar el silencio y con las manos abrazando su pecho niega con su cabeza e inhala profundamente.
—Quisiera decir algo respecto a Cady Cad.
Hershey no espera ninguna respuesta, exhala por la boca y me mira con unos ojos brillantes llenos de tristeza.
—Cady Cad nunca cuenta a otros cuando se siente triste o acorralada, mucho menos si tiene que ver con temas que le duelen y le hacen daño.
Eso lo sé, incluso Eardwulf se lo reclamó en el funeral. Su silencio y ese orgullo con el que se empeña a mantener sus problemas para sí misma son mortales.
—No es orgullo, Alfa—traga—Es miseria.
“Miserable”
Son las mismas palabras que le dijo Sarah a Cady cuando su abuela murió.
— Cuando su abuela recayó por primera vez Cady Cad tenía 17 años años de edad, y cuando su madre murió ella apenas tenía 16.
Milo abre mi cajón y saca de ahí la piedra mágica que me entrega en la mano.
—Ella nunca le contaba lo que sentía a nadie. Nunca se lo dijo explícitamente pero Sarah podía saberlo, era parte de la penitencia que aquella tonta se puso sobre sí misma.
— ¿Penitencia? —Pregunta Milo, Hershey asiente y su semblante se torna sombrío.
—La madre de Cady Cad murió siendo demasiado joven sin embargo no fue una muerte normal. No hubo pruebas, pero estoy segura de ello, su padre fue quien la aventó por las escaleras.
Milo no puede creer en tal crueldad tanto que en su expresión es muy evidente su duda “¿Su padre asesinó a su madre?”
—Ella lo vio todo, Alfa. La conmoción fue tan grande que ella…
¿Qué sucedió? ¡Deja de hacer pausas innecesarias!
—Es una historia demasiado larga, después de eso su abuela comenzó a tener muchos problemas de salud hasta que finalmente colapsó.
Aquellos recuerdos o sueños son suficientes para que Hershey tiemble y las lágrimas le impidan continuar, sin ser demasiado brusco tomo su mano y deposito la piedra pidiéndole que mantenga esa memoria.
La historia detrás es otro enigma lleno de tragedias para Cady.
Su abuela no solo estuvo en el hospital. Mi pareja también cambió, comenzó a vestirse exactamente igual que su madre, Sarah no entendía por qué lo hacía ni tampoco Hershey.
—Su abuela... la llamaba por el nombre de su madre—Interrumpo.
Hershey abre sus ojos como platos, pupilas dilatas, acaba de encontrar la pieza faltante de aquello que desconocía.
Cady me contó que para cuando su abuela murió era recurrente que la olvidara y la llamara por el nombre de su madre. Lo que yo no sabía era que vistiera igual a ella no para sentirse protegida por su madre sino...
En las memorias de Sarah se observa con gran detenimiento el funeral de una mujer, es entonces cuando todo cobra sentido para mí. Cabello marron medio, misma complexión y tamaño, es Cady. No, cerca de ella está alguien igual a ella solo que más joven, en su rostro no hay lágrimas sino un gran vacío en su mirada.
La mujer en el féretro es Camelia Beckham y la joven a su lado es Cadence a los 16 años.
—Así es... —Asiente Hershey con las manos temblorosas—Cady Cad es como un retrato vivo de su madre.
— ¿Por qué nos dices todo esto hasta ahora, Stronghold?—Cuestiona Milo.
—Porque no estaba segura de que ustedes me fueran a creer que tengo sueños recurrentes con una joven de cabello marrón medio y ojos amarillos que no se parecen a los de nuestra Luna.
Tiene razón.
—Se lo pregunté directamente a Cady y ella lo admitió, entonces recibió el precepto de lealtad y amistad —Calla al saber que ha dicho palabras que no debía—Oh, eso también lo sabe incluso Beta Rockbone ¿No es así?
Milo asiente.
—Yo también comencé a tener esos sueños extraños en el cuerpo de alguien más---
¡Pero eso no es importante ahora, dime todo Hershey!
—Lo único que puedo aportar a la búsqueda es lo que sé de ella porque lo viví desde la piel de Sarah Bingley. Cuando Cadence siente que hizo algo "malo" tiende a darse un castigo o penitencia.
Ahora lo entiendo, ella cree que la muerte de su madre fue su responsabilidad. Posterior a eso el que su abuela enfermara por la pérdida de esta.
—Por eso iba seguido al cementerio. Era su refugio, también lo hacía para recordarse que se había hecho una promesa.
— ¿Cual promesa? —Preguntamos Milo y yo al unísono.
—La promesa de jamás volver a ser feliz en su vida.
Maldición...
Hershey asiente.
—La pérdida de su abuela fue algo muy doloroso para ella, su corazón se calcinó junto a sus cenizas—traga saliva y suspira—Incluso abandonó lo que allí llaman "universidad" solo iba ahí para---
—Las sesiones de terapia del doctor Bingley—Digo entre mis dientes.
Entonces, si ella está así... Es porque debió pasar algo que detonó otro recuerdo doloroso o porque quiere alejarse para “expiar” sus culpas.
Aquí no hay ningún cementerio.
Tampoco universidad...
La manada debería ser su hogar
—Pero ella no lo considera así—Admite Hershey con la sonrisa torcida y fría.
Entonces debe estar en un lugar donde pueda recordar culpa, dolor y penitencia.
En todo este tiempo solo hemos pasado por momentos buenos. Si bien es cierto que hemos peleado de vez en cuando ninguna de esas ocasiones llegó a sentirse culpable---
—Maldición—Digo entre mis dientes como un gruñido amenazante.
Sin pensarlo ni importarme que Hershey me vea maniobrar en el aire botones invisibles, abro la ventana de la diosa Schadenfreude, de inmediato busco en el inventario hasta encontrar el mapa de área.
— ¡¿Ery?! —Me exclama Milo mientras Hershey ve sorprendida todo.
¡Es la cueva!
Debe ser ahí, el único lugar donde Cady realmente se sintió "culpable"
Esa tarde creí por su rechazo que yo era quien estaba sufriendo más, fui un idiota, al pensar en mi propio dolor no me percaté de lo que ella estaba sintiendo.
<< ¡ALERTA!>>
Hershey y Milo también reconocen ese sonido.
— ¡Stronghold! ¡Lleva al doctor Yeha, Milo te dirá a dónde!
— ¡Sí, en seguida!
Cady planeaba escaparse de Eardwulf, alejarse de todos aquellos que la hirieron. Su lugar especial, aquel donde cree que puede encontrar la calma es el mar.
Antes de abrir la puerta, la esposa de mi Gamma se detiene y me habla sin voltear la espalda.
—Alfa, dejo en sus manos a mi mejor amiga, yo tampoco pude hacer nada por ella ni como Sarah ni como su Gamma—Admitir aquello es doloroso para Hershey pues siempre ha querido proteger a quien considera su propia hermana—Por favor, libera su corazón de esa sombra.
La puerta se abre y cierra con suavidad mientras mi dedo se ha quedado suspendido sobre el botón.
Ni siquiera sé si pueda, él tampoco lo logró. Pero quiero intentarlo, no para sentirme superior a Eardwulf sino por ella, quiero que sea genuinamente feliz.
<<Mapa de Área abierto>>.
Espérame, Cadenza.
***
El mapa de área sólo pudo dejarme junto al mar, tuve que recorrer aquella distancia hasta encontrarme la cueva.
Tan pronto como la luz me dejó en ese lugar la alarma de peligro comenzó a alertarnos.
<< ¡PELIGRO, EL HUESPED HA LLEGADO A SU LÍMITE!>>
Cada segundo me parecía crucial para evitar otra tragedia.
Shawn me permitió tomar su poder, me desvestí inmediatamente y guardé mi ropa en el inventario, la necesitaría después.
Como lobo puedo recorrer mucho más rápido distancias largas, entre más me acerco al lugar mayor es la sensación de peligro y alerta que me eriza los pelos.En mi cuello llevo su marca, esta me quema como si me acercaran el fuego directamente sobre ese lugar específicamente.
‘— ¡CADENZA!’
Tal como había pensado, Cady si está en la cueva. Huele a humedad, por alguna razón también puedo percibir el mismo olor de la muerte desde la entrada.
No puedo evitar pensar en mi madre, su sonrisa y ese cuerpo débil.
En el suelo de la cueva hay un bulto tirado mostrando su espalda descubierta. Su cuerpo está sucio y lleno de sudor, su respiración apenas se puede percibir.
Aterrado volteo para encontrarme con su rostro.
Está desnuda, es probable que haya pasado los últimos tres días como un lobo en esta desolada cueva hasta perder el conocimiento, su cuerpo se ha debilitado tanto que volvió a su forma humana.
Siento el frío en su cuerpo, está más ligera, tampoco comió ni bebió nada en días.
— ¡CADENZA!
Por más que sacudo su cuerpo ella no responde, creo que tampoco está respirando. No… Jamás permitiré que muera, debe regresar al lado de todos aquellos que la necesitan.
Muerdo con fuerza mi muñeca, dejo resbalar por mi brazo la sangre de Alfa Avery, tomo una buena cantidad con mi boca y la entrego a Cady.
Cady... debes despertar.
¡DESPIERTA!
—Alfa...
Su manera de hablar, la reacción de Shawn dentro de mí y esos luceros verdosos me prueban que no es mi Cady quien habla.
—Chiara ¿puedes levantarte?
—Lo siento... estamos demasiado débiles...
—Resiste. Dile que debe aferrarse a la vida. La necesito.
La respiración de Chiara comienza a debilitarse y cierra los ojos, sus latidos también comienzan a ser menos constantes.
—Es demasiado tarde, Cady está encerrada en su mente… se niega a salir, su dolor no le permite escucharme.
Cady...
— ¡Abre el enlace mental, Chiara! ¡Entraré!
Chiara asiente.
Desde que Cady dejó esa nota de despedida nadie fue capaz de encontrarla porque bloqueó el enlace mental que tuviera con todos.
Su marca en mi cuello quema cada vez con mayor intensidad, su vida está en una brecha muy delgada sin embargo es lo suficiente profunda como aquella alcantarilla en la que perdió la vida.
— ¡Resiste, Cadenza!
Pronto llegará Hershey con el doctor Yeha, él es muy hábil, podrá salvarte incluso de una situación de vida y muerte como esta, solo debes aferrarte a la esperanza y a tu deseo de sobrevivir ¡Tienes que vivir!
Se ha desatado en el interior de Cady una guerra entre la vida y la muerte, por alguna razón completamente desconocida para Ery ella ha perdido todo deseo de continuar. Solo las palabras adecuadas podrán liberarla de aquel trance emocional.







