Mundo ficciónIniciar sesiónActo I- Camelias~
Esparcidos sobre mi mesa, cada uno de los libros de mi colección muestran distintos nombres entre sus páginas abiertas.
Sonrío con ironía mientras leo el significado de un nombre "Eren" el sabio o bendecido y "Eardwulf" Tierra de lobos.
—Incluso su nombre es pretencioso "Bendecido en la tierra de los lobos"
Maldición, no solo es excesivamente apuesto, su nombre también es hermoso. La vida de verdad que es injusta y descarada al mostrar que tiene a sus favoritos. Observo en seguida el nombre escrito en los apuntes de mi libreta.
Suena parecido al nombre que deseaba para mi hijo "Bendecido por dios"
Qué ironía más infame.
Mi nombre es bastante simple “Cadence” significa ritmo. El apellido de mi abuela “Beckham” quien vive en el arroyo. No es especial ni tampoco encaja con alguien como él.
Aunque es un obsesivo que tiene una colección inmensa de novelas y figuras de lobo en su oficina me ha prestado algunos de sus libros para que escriba lo que él desea. Me fastidia y sigo molesta por dejarle salirse con la suya, pero he de admitir que todo este material de referencia es muy útil.
[Lobo guía o lobo espiritual, se dice que la Diosa Selene bendijo a un ser humano con los poderes de un lobo]
Existen registros desde los romanos y su veneración a los lobos como Rómulo y Remo que fueron amamantados por una loba.
—Sin embargo, se cree que la Diosa Selene de la Luna creo a la raza de lobos cambia-forma para compartir su sabiduría y poderes, bla, bla, bla…
Bajo con cuidado el libro de un tono azul marino que se parece un poco al color de sus ojos.
El lobo guía es uno con el humano que se ha vuelto más lupino y animal.
¿Diferencia entre un lobo y un licántropo? El segundo es una raza superior mucho más poderosa con forma lupina más humanoide en su transformación.
—Si el señor Eardwulf fuera un lobo estoy segura que sería un licántropo.
Pero un licántropo no se comunica con su lobo y creo sería genial darle un poco de sentido racional por medio de un lobo guía inteligente que sepa ponerlo en su lugar.
—Definitivamente debe ser un lobo... Pero le va más un licántropo.
Jamás en mis 23 años de vida me habría imaginado que estaría toda una tarde debatiendome entre licántropo y lobo para representar a mi editor.
—Podría hacerle un híbrido...
Esa idea se va tan pronto como la digo.
¿Qué tontería es esa? ¡Sería un completo insulto que alguien como él, que debe venerar la sangre pura en su propia raza, sea rebajado de esa forma!
Bien, creo que ya lo he decidido.
—Ahora necesito un nombre para el lobo del protagonista.
Un lobo inteligente y más sensato.
Si Eren es Bendecido por la tierra de los lobos entonces su lobo debe ser Bendecido por dios...
De pronto siento mis mejillas quemarse, los vellos de mi piel se erizan no de terror sino por una sensación extraña que hace latir mi pecho con fuerza.
No, si le pongo Shawn sería como si nombrara a su lobo por el nombre de mi hijo y al ser suyo ¿no sería como si fuéramos sus padres? ¡No puedo imaginar lo que pasará si él se llegara a enterar!
— ¡Qué vergüenza!—Me cubro el rostro que se siente caliente como si un montón de pequeñas hormigas corretearan partiendo desde mis mejillas dispersándose hasta mi frente y orejas.
Después de dar vueltas torpemente como un rodillo veo su nombre, en realidad parece calzarle perfectamente. Resignada escribo su nombre en la ficha de personajes.
—Shawn...
Desde hace tiempo me rendí de ese pequeño sueño, no me viene la regla, desde que mi abuela murió mi estado anímico fue bajando en picada. Lo que más me sorprendió fue que comencé a tener falta de menstruación.
Al principio parecía algo pasajero hasta que un médico me dijo que era amenorrea y que probablemente sea algo permanente.
Yo... no puedo tener hijos.
Te fallé abuela.
¡Pero no es momento de lamentarse! ¡Mi supervivencia depende lo bien que me sepa manejar con esta historia! ¡Concéntrate, Cadence!
Si se trata de un lobo que sea quien tiene el uso de razón en la historia, debe ser alguien sabio y sensato.
Después de escribir toda su descripción e historia, ese lobo guía me encanta cada vez más hasta el punto de tenerle un cariño más allá de lo fraternal. Si tuviera un hijo creo que sería maravilloso si fuera así su personalidad.
Entonces...
—Shawn, tu eres mi querido hijo.
Creí que con eso sería suficiente, cuando escribía sus escenas podía sentirle llenarse de vida, como si estuviera a un lado mío creciendo cada día. Desde mi libreta hasta el borrador final en mi computador fue como si se formara del vientre materno.
***
La noche de mi boda con el protagonista sus ojos se volvieron rojos.
— ¿Eres Shawn?
Aunque me está amenazando y sus manos me ahorcan no puedo evitar sentir la emoción de verle cara a cara. Mi personaje favorito, el hijo que escribí con cada latido de mi corazón y que imaginé con gran cariño hasta que se volvió “real” en un mundo que no era el mío, rodeada por lobos y un Alfa prepotente.
"Eres como un hijo para mi"
Shawn era una luz iluminando el oscuro e indefinido camino.
Como Cadence Beckham no podía aspirar a nada más, ni siquiera debía tener el derecho a soñar, luego obtuve el cuerpo de Candace.
No fue hasta que Chiara me dijo que podía vivir todos mis sueños y volverlos realidad con su identidad, que me lo creí hasta el punto de ilusionarme con ello.
—Luna, usted no está embarazada.
Ahora que lo pienso nunca he tenido la regla en este mundo, el celo sí por lo que debe ser algo parecido, sin embargo esa misma noche descubrí que tampoco en este mundo me merezco soñar. Porque el peso de mi pecado me perseguirá incluso después de la muerte.
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Con gotas como rocío cayendo por mis mejillas finalmente abro los ojos, hace frío, mi corazón pesa como el plomo. Mi cuerpo se siente débil, apenas puedo incorporarme, por suerte hay muchas almohadas que mantienen mi espalda recta para poder sentarme.
Un par de ojos de un intenso azul nocturno se clavan sobre mí, bajo la cabeza, no me atrevo a mirarle fijamente. Observo por la ventana el cielo de la mañana aunque está despejado lo veo como si estuviera nublado.
Ya no estoy en la cueva, seguramente Gian me habrá traído a la posada.
Abro mi boca, no sale ningún sonido, intento nuevamente hasta que con una voz débil comienza de manera automática el relato sobre unos días tan distantes como mis esperanzas. Aquellas que a pesar de ser parte del pasado, continúan bajo mis pies como una sombra que me perseguirá hasta que mis pulmones dejen de respirar y mi corazón cese de latir.
—Quien se inventó el concepto de monogamia y "amor" seguramente es el mayor mentiroso o quizás sea el ser más idiota que exista—Digo sin apartar mi mirada de la ventana.
Fue a partir de la religión o tal vez alguien que quería exclusividad quien inventó tal utopía para monopolizar a una sola persona. Por ejemplo si nos remontamos a los tiempos de la Wicca, de donde surgen las primeras brujas o hechiceras de la historia quienes tomaban sus poderes de la luna, se puede saber que al estar conectados con la naturaleza creían en el sexo como una extensión de su cuerpo por tanto no tenían una sola pareja.
Seguramente alguien se preguntará como es que yo sepa tanto de ello. Desde que escuché a mi abuela hablarme de la maldición Beckham, en un intento desesperado por encontrar información para terminarla, me leí un montón de libros sobre brujas.
Si una bruja lo inició todo, entonces debe existir un contra hechizo o alguien con el suficiente poder para darle fin ¿cierto?
Pero me voy por las ramas al ahondar demasiado en el tema, lo cierto es que la Wicca es una de las religiones más antiguas existentes. Una donde por cierto no existe la monogamia.
A veces pienso que alguien en algún punto se habrá enamorado de una bruja que al no poder tenerla de exclusiva, se haya enfadado al grado de crear su propia religión con monogamia y fidelidad.
La razón por la que creo eso es porque los seres humanos seguimos siendo animales y como tal tenemos en nuestros deseos primitivos el instinto de ellos como las antiguas mujeres hechiceras. Todo aquello comencé a descubrirlo desde una muy temprana edad.
Después de que un niño me desgració de tal manera que detestaba a los lobos, el agua en baldes y a los niños, mi molestia se fue haciendo mayor cuando vi a mi padre besar a una mujer.
Yo tendría unos 12 o casi 13 años de edad cuando sucedió, aun así lo recuerdo vívidamente. Puedo incluso percibir cada sensación y olor como si lo viera pasar en vivo.
Con solo cerrar mis ojos aquella grotesca imagen se reproduce en alta definición como un cine de cuarta dimensión. No bastando con sus tendencias agresivas, el desgraciado estaba engañando a mi madre en un callejón como el perro de m**rda que era.
Sus manos entraban como serpientes debajo de su vestido corto, se besaban como si tuvieran sed y necesitaran de la saliva del otro para sobrevivir. Fue asqueroso.
Sin embargo jamás lo enfrenté, a esa edad es difícil pensar con racionalidad. Además, le tenía pavor a ese hombre. Sabía que si abría la boca recibiría un golpe de silencio que no se me borraría en días.
Puedo llamarlo instinto de supervivencia.
Lo cierto fue que mi cobardía es parte de lo que desencadenó aquella tragedia. Un secreto venenoso que mantuve guardado hasta los 16 años.
Al principio fue difícil mantenerme callada. Luego, con el pasar del tiempo, simplemente comencé a volverme fría disfrazando mi desagrado con cinismo contra todo hombre y sentimiento de amor excepto a mi padre porque no tenía las agallas para odiarlo abiertamente.
Cada vez que veía a ese hombre hacerlo volteaba mi atención hacia otro lado “si no lo veo no existe” si nunca lo acepto en voz alta no hay traición. De todas formas mi madre está ciega por él "Soporta todo lo que hace, ni siquiera le importa que sus socios me vean de esa manera tan desagradable" pensé.
Mi madre, Camelia, no era alguien de muchas palabras tampoco.
Siempre parecía una flor a punto de marchitarse pero lo escondía todo debajo de una falsa sonrisa que me era repugnante.
Yo era una adolescente después de todo, el amor que tenía por mi madre desde pequeña también se había enfriado debido a que más que una víctima parecía una estúpida por seguir arrastrándose por ese hombre que nada bueno parecía tener en la vida como para sufrir por él y llorar en silencio.
Fue por eso que cierta noche todo cambió para mí.
En realidad desde aquel incidente en la escuela primaria tenía problemas de insomnio, empeoró con el “secreto” del callejón, mi abuela sabía que no dormía bien a menudo así que me preparaba tazas de té de camelia (su favorito) me desagradaba el sabor a nada del té pero apreciaba ese detalle de corazón. Nada que no pudiera arreglarse con algunas cucharadas de miel, claro.
Solo esa noche no bebí tés ni nada caliente.
Acababa de cometer una de aquellas idioteces precipitadas con Sarah y no sabía exactamente lo que sucedería con mi vida. Podía pretender que nada de eso pasó pero yo sabía que había cruzado una línea imposible de borrar.
Detestaba estar en mi hogar, anhelaba una familia armoniosa como la de Sarah en secreto. Su relación con sus padres es algo muy hermoso “¿por qué yo no tengo nada de eso?” Cada vez que ellos eran amables conmigo, mayor era mi culpa porque deseaba que fuera real aquella ilusión.
Mientras pensaba en todo ello, la puerta de mi habitación se abrió.
La sombra de una mujer caminó descalza hasta que su ligero peso hizo un pequeño chirrido en mi cama.
Una mano delgada acarició mi cabeza. Aunque estaba fría la sentí como el gesto más cálido que nunca había hecho por mí en años.
"¿Candy Cad?" Me dijo suavemente casi como si fuera un secreto.
Ella fue quien comenzó a llamarme así, detestaba que me dijeran Candy así que Sarah lo cambió jugando con ello para que en la fonética sonara como "Kitty Cad"
Ser llamada así me daba nostalgia pues hacía mucho tiempo que mi madre ni siquiera me dirigía una sola palabra.
"¿Estás dormida?" Me preguntaba sin dejar de acariciar mi cabeza con cuidado "Perdóname, tu mamá es demasiado débil"
Me mantuve callada. Sentí que si abría los ojos y emitía siquiera un sonido ese momento que parecía un sueño desaparecería, luego me descubriría sola en la habitación.
Anhelando algo que jamás llegaría.
"No había notado lo mucho que ha crecido tu cabello...tú también, creciste mucho"
Mentiría si dijera que no deseaba sentir su mano acariciar mi cabeza por siempre. Ella olía a jazmín, le gustaba la jardinería y llevaba en su esencia algo de tierra mojada también.
Igual que Candace Var Sansa.
Su voz suave como un susurro, un secreto en medio de la noche para que nadie más la escuche, continuaba enumerando con cierta nostalgia lo mucho que todo parece cambiar en nuestro hogar cada día.
"Pero tú aun eres una niña ¿no es así?"
Noté tristeza en su voz, yo también sentí ardor en mis ojos.
"Aún necesitas de una mamá y un papá"
Mantenerme así, inmóvil, me era cada vez más imposible, sentí... más que felicidad, una gran rabia con esa afirmación que salía por la boca de esa mujer.
¿Necesito? ¡¿Apenas lo piensas, maldita madre negligente?!
Pero yo había heredado la misma cobardía de ella así que mantuve esas palabras devorándome el hígado mientras escuchaba lo que esa mala madre podría decirme. Quizá para terminar de matar las pocas esperanzas que me quedaran de ser amada por ella.
"Lo odio"
Dice finalmente descargando algo de su propia rabia.
"Odio a ese hombre, le he dado toda mi vida así podemos mantenernos como familia unida para que no carezcas de un padre como hice yo"
No me esperaba una confesión así.
"A veces desearía que ya fueras mayor, que tuvieras la edad necesaria para irte, volar lejos... así yo podría finalmente liberarme de él"
El aire gélido soplando dentro de mi corazón comenzaba a traer un crudo invierno como aquellos que congelan todo a su paso hasta terminar con cada planta viva.
"Lo siento, yo también deseo ser feliz. Aunque soy una mala madre y no puedo mirarte a los ojos sin ver a lo que más detesto en ellos"
Cada palabra suya era un veneno letal en mis venas.
"Cady Cad creo que me estoy enamorando de otro hombre. Es atento, nunca me levantaría un dedo y me llena de dicha, una que jamás creí que podría tener"
Agradezco tener su capacidad de guardar lo que siento hasta que este se pudra por dentro. Porque solo así pude soportar levantarme y reaccionar a todo eso. Si fuera más valiente le habría gritado con toda mi rabia.
"¿Me odiarán si lo hago? ¿Odiarás a tu madre si se enamorara de otro hombre?"
Sus manos eran témpanos de hielo, a la vez comprendí, por primera vez lo que había detrás de esa mirada demacrada y aquella frialdad alverme. Hubiera deseado jamás saber lo que pensaba de mí, así solo quedaría como una mártir que en su fragilidad se marchitó hasta desvanecerse.
El olor a jazmín y tierra mojada quedó impregnado sobre mi cabello.
Cuando mi madre se fue y escuché la puerta cerrarse, me levanté aventando las sábanas, Con mis manos sudorosas froté mi frente llena de asco y rabia.
Dijo mi abuela que somos descendientes de brujas, ella debía ser una.
“Maldita bruja desalmada y mala madre” Dije sin separar los dientes mientras un gran torrente de lágrimas cayó por mis mejillas. Cada gota era como ácido.
***
Mi Alfa me ve sin saber qué decir, apuesto a que no tenía idea de que esa fuera la vida de Cadence Beckham. Sonrío fríamente conteniendo el ardor de mis ojos para evitarme derramar una lágrima.
—Así es, Gian— inhalo tomando fuerzas antes de verle con una seriedad frívola—Odiaba a esa mujer.
La madre de Ery fue cálida, incluso si murió el mismo día que lo hizo le entregó su amor y cariño sin olvidar decirle lo mucho que lo amaba.
Yo nunca tuve eso.
Los buenos momentos con mi madre en realidad podría contarlos con los dedos, son tan pocos que me sobraría una mano. Lo mismo va para lo que se pueda llamar un “momento en familia” uno de ellos fue en la playa.
Mi familia era como un frío invierno completamente árido sin nada que creciera a su alrededor. Mi abuela era la única que me brindaba ese calor, tanto que un día la llamé mamá pero ella me frenó y me regañó por hacerlo.
Incluso sobre mí, mi abuela la prefería a ella.
—Cady... yo no sabía...
Me río con ironía.
Finalmente no necesito de más máscaras, es la primera vez que puedo decir lo que pienso.
— ¿Soy un monstruo no es así? Mi bondad no es más que una fachada, así puedo sobrevivir entre lobos y brujas.
En medio de mi risa veo en el espejo del tocador mi reflejo, mi voz se corta, mis ojos son amarillos y mi cabello se ve castaño es como verla a ella.
Rápidamente todo se continúa reproduciendo como una mala película trágica.
Cuando las personas sentimos el dolor de la traición, comenzamos a tocar fondo, un abismo que parece infinito sin esperanza de salida.
Es entonces cuando hacemos lo que los cangrejos atrapados en una cubeta, intentamos salir subiendo sobre los demás.
Así que eso hice.
Quería fuera de mi vida a mi padre y si mi madre se iba con quien fuera que comenzaba a gustarle tendría a mi abuela solo para mí. Un verdadero hogar, por fin tendría algo que pudiera llamar mío.
Un hogar cálido con la única persona que podía amarme.
Pero aquellos planes se destrozaron cuando ella volvió a mi habitación, no fue de noche, fue de día y no fue para hablar conmigo sino para usar mi baño y hacerse una prueba de embarazo.
No se lo dijo a nadie pero tuvo la osadía de dejarla en mi bote de basura.
Era positiva.
¿Es de su nuevo amor? ¿Es de mi padre?
Las preguntas solo alimentaban mis ansias cada día hasta que finalmente tuve la respuesta entre alguna de sus confesiones nocturnas.
Era de mi padre. Por esa razón, mi madre había decidido mantener a la familia unida y ser infeliz por el resto de sus días.
Fue por eso que se lo dije.
Con rabia, llena de enojo al saber que si esa mujer se sacrificaba nuevamente, la criatura desafortunada en su vientre tendría el mismo destino que yo. Sería una niña abandonada por el amor de sus padres aunque vivieran bajo el mismo techo. No podía permitirlo.
"Mi padre te está engañando"
Mis palabras fueron el veneno que condenó a todos.
Quería dejar de ser su pretexto, le dije que apoyaba que lo dejara.
Otro defecto que tenemos las mujeres Beckham además del silencio es la cobardía egoísta, mi madre se mantuvo sin hacer nada tres días más.
Creí que su silencio significaba que había elegido a mi padre, por supuesto sería más fácil para ella usarme como pretexto y así culparme de por vida.
Esa tarde estuve en casa de Sarah, quería evitarme como siempre llegar a mi hogar, pero ese día la familia Bingley tenía planes. Aunque me invitaron a su reunión familiar, me negué.
Llegue a casa más temprano de lo normal y...
— ¿Qué sucedió?— me pregunta Ery después de que me he quedado en silencio.
Abrazo mi cuerpo esperando disipar un poco el frío.
—Fue el día en que la primavera dejó de llegar a mi hogar. Mi madre cayó de las escaleras y murió.
Recuerdo todo, el olor metálico de la sangre manchando mis zapatos. Sus ojos abiertos mirándome completamente sin vida.
"¡¿Tú se lo dijiste, no es así?!"
Preguntó mi padre molesto.
"Tú madre se aventó por las escaleras por tu veneno. Dijo que no podía tener otro hijo y soportar a esta familia por dieciocho años más sabiendo que nunca podré amarla"
"Tú lo viste ¿no es así? ¡Ella sola tomó esa decisión quise alcanzarla pero su caída fue más rápida!"
Sacudiendo mi cuerpo entumecido mi padre continuaba alimentando mi culpa.
"TÚ ESTABAS AQUÍ, ESTABAS JUSTAMENTE ABAJO DE LAS ESCALERAS PUDISTE HACER ALGO, PERO NO LO HICISTE. VI COMO TE HICISTE A UN LADO Y LA DEJASTE CAER ¡ERA TU DESEO QUE MURIERA!"
Era una tarde de lluvia. Cada trueno en el cielo me rugía con fuerza lo que había hecho.
Mi abuela llegó al hospital en cuanto escuchó la noticia. Ni siquiera podía hablar, mi padre me había asegurado que se mantendría callado si no mencionaba nunca más lo de su infidelidad.
"Hicimos todo lo que pudimos, señora Marigold, ambas vidas están---"
"¿Ambas?" Preguntó mi abuela horrorizada
"Estaba embarazada---" Aquella voz fue otro trueno en mi conciencia.
Tenía tres meses "era un varón"
Detesto los días de lluvia porque el cielo llora y me recuerda que no merezco ser feliz.
Después de que mi madre murió, mi abuela también cambió. Como si necesitara tomar su lugar ahora, quien parecía perderse en su tristeza bajo una sonrisa fingida era ella.
Una parte de mí lo sabía pero continué pretendiendo que todo estaría bien, continué intentando reanimarla en vano, permanecer a su lado era todo un invierno sin sol. Solo cuando estaba con Sarah conviviendo con su familia podía sentir un poco de "calor" cada vez permanecía más en el hogar de Sarah que en el mío.
Hasta que una tarde cuando ya tenía 17 años, al regresar del hogar Bingley, encontré a mi abuela en el mismo lugar que mi madre. Ella estaba tirada en el suelo, no fue por una caída, había desfallecido.
***
Desde ese día yo también creo que cambié. A falta de mi abuela en casa estar a solas con mi padre significaba que por cualquier pretexto volvería a cobrarse lo que hice. Era mi culpa, por destrozar dos vidas y robarle la felicidad a mi abuela.
Si mi madre había engendrado un niño significaba que había encontrado un buen hombre, debía ser suyo, si hubiera sido de su amante entonces no habría tomado la decisión de quedarse con mi padre.
Era mi hermano menor, ni siquiera supe su nombre porque mi padre se negó a decírmelo. Dijo que no era digna de llamarlo por su nombre, porque yo tuve la culpa de que no pudiera nacer.
Comencé a doblar turnos en la librería, quería mantener los gastos del hospital de mi abuela.
Era lo mínimo que podía hacer. Mantenerla con vida y esperar a que se recuperara.
Con el pasar de los años la enfermedad de mi abuela se hizo cada vez más grave hasta que finalmente recibí otro castigo divino.
"¿Camelia eres tú?" Cuando mi abuela me llamó por primera vez por el nombre de mi madre supe que esa era mi penitencia.
“Sí, soy Camelia”
Aquello que me habría fastidiado antes era una bendición. El que me pareciera a ella la mantenía con esperanza de seguir viviendo, por eso no me importó vestir igual a ella y parecerme lo más que pudiera cuando veía a mi abuela.
Con una sonrisa frívola me río de mi ego
—Estoy... podrida y retorcida ¿cierto?
Ery me abraza con fuerza pero sé que dejará de verme como algo bello cuando acabe de contarle mi mayor secreto.
—Dices que me amas y desearías vivir en mi mundo para estar conmigo... la verdad es que alguien como yo merece estar sola para siempre.
—¿Por qué?—Me pregunta Ery tomándome con sus manos de las mejillas—Eras joven, tenías todas las razones válidas para sentir todo eso. Incluso si hubieras puesto tus brazos o dejado algo acolchado en el suelo era su destino morir.
—Quizá—sonrío amargamente— pero sabes, si nacía un varón ningún Beckham tendría que morir jamás.
Mi abuela soñó que tendría un hijo varón porque era también su deseo terminar con la cadena de desdicha.
Incluso en eso soy una decepción.
—¿Por qué lo serias, Cady?
Como precio por lo que hice no solo perdí a mi madre, a mi abuela y a mi hermano menor.
—Yo jamás podré tener hijos.
Gian abre los ojos con gran sorpresa, aprovecho el titubeo de sus manos para apartarlo de mí. Llevo las manos a mi cara sin atreverme a mirarle más.
—¿Decepcionante, no es así? Debes pensar que estoy rota.
Pensé que al estar en otro cuerpo podría vivir lo que no puedo hacer allá, pero una mala hierba jamás podrá florecer.
***
Hace tres días
Ultimamente había sentido demasiada fatiga, también tenía ataques de nauseas constantes, lo primero que sospecharon mi Beta y Gamma fue que podría estar embarazada.
“No estás embarazada” me aseguró el doctor Yeha.
Me era imposible creerlo, debía haber un error.
El sistema Schadenfreude, como bien se ha ganado el nombre, me entregó unas pruebas de embarazo, eran muchas. Utilicé al menos cuatro tiras, si habían falsos negativos alguna debía ser positiva.
Negativo… usé todas, una a una fui cayendo más en la desesperación.
Fui a la cabaña, en el lago de la creciente de Silivia, vi mi reflejo, el rostro de Candace, su cuerpo. No entendía por qué en todo ese tiempo no había podido concebir ¿debía seguir intentando? ¿Tenía que ver con la posición de la luna?
—Deja de perseguir algo inútil, pequeña conejita.
Me dijo una mujer muy familiar detrás de mí.
—Aquello que tanto deseas no podrás obtenerlo aquí tampoco.
¿Qué quiere decir con eso?
—Aunque creas estar en otro cuerpo tu alma y tus problemas continúan siendo los mismos.
¡Es mentira, el cuerpo de Candace es saludable, es más fuerte, ella no cometió mis pecados, puede concebir!
La mujer negó con la cabeza.
No tienes el cuerpo de Candace, tomaste su lugar completamente. El cuerpo que tienes es el tuyo, Cadence. Seguro ya te habrás dado cuenta de que aquí tampoco has manchado de sangre ninguna vez alguna prenda.
No...
—¡Tuve el celo!
—Fue una vez, pequeño gazapo. Uno sintético, aunque tuviera todos los síntomas no fue real.
¿Entonces por qué siento los mismos síntomas que un embarazo?
—Puede que lo desees tanto que en tu cabeza te los hayas inducido… Oh—Calló un momento y me tomó por la cara sin dejar de mirarme directamente a los ojos—Tal como sospeché, fuiste marcada por la muerte.
Había decepción en su rostro por lo que supe que me diría algo muy malo.
—La sombra volvió a alcanzarte, si no haces algo no podrás encontrar todos los preceptos a tiempo.
¿Y qué puedo hacer?
—Pequeña ¿por qué deseas vivir?
Antes de poder responderle, ella me continuó haciéndome más preguntas.
— ¿Vale la pena vivir? Allá solo te esperan los mismos problemas, el mismo dolor, las mismas personas que aún te duele recordar.
Quiero decirle a Sarah que deje de preocuparse por mi todo el tiempo también quiero saber por qué dejó de hablarme.
—¿No es contradictorio eso? —Me dice haciéndome sentir escalofríos al ver mi verdadera cara—No quieres que se preocupe pero quieres exigirle que te de las razones por las que dejó de preocuparse por ti durante ese tiempo.
No... Eso no es lo que....
—Aunque regreses a la vida nunca podrás recuperar lo perdido ni cambiar lo imposible.
¿Por qué me dices todo esto?
—Porque si no eres un lobo pronto, la sombra que te persigue te devorará hasta los huesos. También afectará al joven Alfa y a todos los que te rodean.
¿Por qué?
Aquí no cometí los mismos errores ¡¿por qué les afectaría…?!
—Es un hecho, en este mundo no puedes darle lo que desea a tu pareja.
Me mostró un escenario en el que nunca había pensado.
Con el pasar del tiempo los demás cuestionaran la falta de un heredero, presionarán al joven Alfa y cuando eso suceda, es inevitable aceptar que tome una segunda esposa.
—Los lobos y los humanos son tan diferentes y parecidos a la vez, pequeño gazapo.
Lo entendí perfectamente.
Incluso para los seres humanos como los animales que todos somos, les interesa más el linaje y su decendencia...
—¿No es por eso que jamás podrás aceptarlo a "él"? Al igual que a tu Alfa, todo linaje importante debe mantenerse con herederos.
—Por favor, detente...
—¿Seguirás huyendo? Incluso si vives no será lo suficiente. No eres apta para vivir entre lobos, es tu destino ser por siempre una presa.
Si encuentro todos los preceptos, podré regresar a mi “hogar” pero yo no tengo en realidad ningún hogar. Además, el que reviva no me hace inmune…
—No creas que dije esto para desanimarte—Acarició mi cabeza pero yo ya no sentía nada, por el contrario fue como ver a mi madre hablar— Me agradas, es por eso que me he tomado mi tiempo en advertirte.
¿Cómo puedo convertirme en un lobo? ¡Soy una simple humana!
***
¡BAM!
Gian patea uno de los muebles de la posada. Sus ojos aunque son azules tienen un destello escarlata, está molesto.
—¡¿Y qué si eso es contradictorio?!—Patea con mayor fuerza y camina de lado a lado hecho una furia—¡Mereces respuestas!
¡BAM!
— ¡Puedes ser tan egoísta como quieras, si tu deseo es decirle que deje de preocuparse por ti al mismo tiempo que no deseas que se aleje de ti no significa que te contradigas a ti misma!
Vuelvo a cubrir mi rostro, aunque mis ojos arden no me atrevo a tener el descaro de llorar. Al verme incapaz de responder, Ery inhala y exhala, su voz se hace más suave mientras se acerca a mí.
—Cady, toda tu vida has hecho cuanto puedes por otros… Jamás has pensado en lo que deseas para ti misma porque jamás te lo has permitido.
—¡¿Cómo podría permitírmelo?! ¡Siempre fui consciente de que no merezco ser feliz!
Arruiné a Candace para siempre, te traeré problemas a ti, después de todo lo que has perdido y que tuviste que tomar a la fuerza yo voy a arruinarlo todo.
—¿Por qué dices eso?
—Dices que deseas estar en mi mundo y amarme ahí...
Pero dudo mucho que me puedas amar si conoces lo que soy ahí.
—Jamás podré ser madre, nunca podré darle una familia a mi pareja si llegara a conocer a un buen hombre tampoco lo sabré, soy completamente---
— ¡Esas son idioteces!
Sorprendida veo sus ojos volverse de un peligroso carmesí, es Shawn quien me habla tomando el cuerpo de Ery.
—¡Tú me creaste, soy un varón! ¡Lo que hayas hecho en el pasado lo pagaste con todos esos años en que trabajaste y mantuviste a tu abuela! ¡Fue más que suficiente, todos y cada uno de esos días en que te evitaste llorar y todas esas veces en que entregaste tu propia identidad por ellas! ¡Tú deuda quedó más que saldada!
Una lágrima cae por la comisura de mi ojo izquierdo. Shawn limpia esta y me sonríe.
—Mi madre es alguien asombrosa, a pesar de sus errores siempre miró adelante, se mantuvo firme por años esforzándose cada día para cuidar de una mujer moribunda.
—Shawn, yo no soy como crees ni siquiera soy tu---
— ¡Claro que no!—Me evita voltear tomándome con su mano de la barbilla para que vea la determinación en su mirada— ¡Eres mucho mejor de lo que creí! ¡Mi madre es la mejor que existe!
Shawn...
— ¡Me enorgullece llamarme tu hijo! ¡Eres mi madre! ¡Tú me hiciste y me diste vida!
Eso fue porque no puedo tener hijos.
—Qué más da si no puedes tener un hijo humano, yo seré tu hijo lobo—Golpea su pecho con la palma abierta dos veces.
Cubro mi boca con la mano, lloro como jamás lo había hecho, son todos los años que he acumulado en los escombros de mi interior, cada lágrima que creí inmerecido derramar.
—¡Shawn!
—¡Debes perdonarte, madre! ¡Ya has sufrido lo suficiente, no necesitas castigarte más!
—¡Shawn, Shawn, Shawn!
Cada vez que digo su nombre siento brotar un poco de flores y primavera en el crudo invierno.
—Soy tu hijo y tú eres mi madre, terminaré con la maldición yo mismo ¡Si no puedes perdonarte yo te perdono, mamá!
Aunque es el cuerpo de Ery el que me abraza puedo sentir a Shawn, el hijo que cree con mis anhelos y sueños que creí rotos. Si pude crear a un lobo tan encantador entonces tal vez no esté tan rota como creí.
—Antes de que Shawn me interrumpiera, yo iba a decir algo parecido—Su voz es otra, Gian de nuevo ha tomado posesión de su propio cuerpo.
Me libera de su abrazo y junta su frente a la mía mientras me limpia las lágrimas con sus pulgares Martin y Gremory, como no puedo parar de llorar lame las comisuras.
—Casi lo mismo... excepto por eso de llamarte mamá—me dice avergonzado mientras me rio a carcajadas—Incluso si no puedes tener cachorros conmigo no me retracto de amarte, Cadenza. Si viviera en tu mundo te elegiría sin pensarlo.
Me besa en los labios, lo hace con cuidado pero me transmite todo lo que dice con ellos. Yo también lo beso, con mayor intensidad, quisiera recuperar los días que estuve sin él. Lo necesito.
—No necesitamos de un cachorro para ser felices— Me dice con una voz temblorosa a falta de aire cuando por fin liberamos la boca del otro—Si deseas un hijo podemos adoptar, le daremos un hogar cálido y formaremos una familia como si hubiera nacido de tu propio vientre, hmmm… mientras tanto te demostraré mi amor cada día.
“Te amo, Cadenza” Me susurra en mi oído “Yo creo en ti, incluso si no puedes aceptar lo maravillosa que eres realmente” sus dulces palabras como rayos de sol me golpean hasta que comienzo a perder el uso de razón.
Mi Shätzchen.
Algo dentro de mí vibra pidiéndome que diga esas palabras, al mismo tiempo Gian se adelanta y me las dice, mis mejillas se calientan, mi aliento se detiene y una gran sonrisa se forma.
—Eres el pequeño tesoro que reside en mi corazón, quien me hace sentir vivo y desear ser mejor cada día.
Es la primera vez que realmente siento que mi cuerpo es completamente ligero. Sin ninguna carga, sin ninguna culpa, él besa mi frente, acerca su frente a la mía una vez más, el hielo se derrite hasta revelar la verde pastura.
Respiro, jamás había sentido tal paz ni tranquilidad en toda mi vida.
Los latidos de su corazón sosiegan mi alma como el sonido del mar en calma.
Aunque jamás podré borrar el pasado, sus palabras y las de Shawn son las que había anhelado escuchar en secreto toda mi vida. Como si me dijeran "Ya es suficiente, puedes ser feliz, Cadenza" quiero hacer caso a esas voces.
¿Puedo serlo?
“Por supuesto, Cadenza” Dicta una voz familiar y acogedora, mi abuela me sonríe radiante asintiendo con la cabeza. Inhalo el aroma fresco de mi Alfa acurrucando mi cabeza en su pecho.
En el pasado alguien más me ha abrazó igual, su voz aunque distante, aun susurra vibrando en mi alma “Todo está bien” su calor es como un fantasma del ayer que aún puedo sentir como una segunda piel.
A diferencia de otras ocasiones sé perfectamente quien es, con solo pronunciar su nombre siento un débil soplo que se vuelve una ventisca en mi interior.
—¿Todavía sientes frío?—Me dice Ery abrazando mi cuerpo con mayor fuerza. Su calor es suficiente para disipar la tormenta en mi interior convirtiéndola en un día soleado frente al mar.
Abuela, creo que sin ser mi intensión buscarlo, le encontré, conocí a un buen hombre. También tengo un hijo, un precioso lobo negro de ojos rojos y blanco pecho llamado Shawn.
Los latidos de Gian y los míos parecen retumbar al mismo tiempo cuando lo abrazo, su olor es más fresco, sus manos cálidas, su voz sopla en mi oído como una suave brisa marina.
Te quiero...
No...
Terrence Gian Avery, creo que un “te quiero” ya no es suficiente para decirte lo importante que eres en mi vida.
Los problemas aun siguen, su situación no tiene solución ni tampoco puede cambiar el pasado. Pero Ery y Shawn supieron decir las palabras que necesitaba escuchar para poder perdonarse a si misma. Aun les espera un camino lleno de espinas, reencuentros y sorpresas sin embargo está lista para enfrentar lo que venga pues ya no está sola. No se puede evitar la llegada del invierno pero si se puede preparar con antelación para sobrevivir a este hasta la siguiente primavera. Con ambos lobos caminando a su lado, Cady toma una decisión en silencio.







