El ambiente en la oficina había cambiado. Lo sabía desde el momento en que crucé la puerta esa mañana. El aire era más denso, cargado, como si las paredes susurraran algo que no podía oír con claridad pero que todos sentían igual. Los pasos de mis compañeros parecían medidos, las conversaciones se detenían apenas me acercaba, y aunque intentaban disimularlo, había una tensión flotando en cada rincón. Una incomodidad que no había estado allí el día anterior.
Xander estaba de vuelta.
No necesitab