Había pasado todo el día trabajando sin descanso, por lo que no fui consciente del paso del tiempo hasta que Emma tocó la puerta de mi oficina, se encontraba visiblemente preocupada.
— ¿Ivy? — la voz de mi asistente, y mejor amiga, me devolvió a la realidad. — ¿Te encuentras bien? — sabía que su pregunta era retórica, porque era evidente que no estaba bien.
— Emma. — respondí con una voz que sentí ajena, mientras despegaba mi vista de la pantalla.
— Ivy, la reunión de este trimestre está por em