XENIA
Observaba a Adriel a través de la pantalla de mi teléfono. Y sí, había logrado colocar una cámara oculta en su oficina antes sin que él se diera cuenta.
Mientras él estaba ocupado arreglándose, coloqué discretamente la cámara espía debajo de su lámpara de escritorio, donde no podría verla. De todas formas, no había tirado todas las cosas de su mesa, así que cuando regresé al departamento, me concentré inmediatamente en el teléfono que me dio Havoc. Este es el que usaré para mantenerme en contacto con mi equipo, mientras que el teléfono que me dio Adriel es estrictamente para él, ya que no quiere que ningún otro número esté guardado en ese dispositivo.
Ahora puedo ver libremente lo que está haciendo en este momento. Han pasado unos minutos desde que salí de su oficina.
Una sonrisa apareció en mis labios mientras lo observaba, completamente concentrado en su laptop. Ya estaba ocupado con el trabajo. Y aun con esa expresión seria, seguía viéndose atractivo. Su apariencia física era