Lisa se quedó de pie, observando a Alicia con una mirada intensa mientras procesaba lo sucedido en los últimos momentos. La escena de los encapuchados aún resonaba en su mente, un eco oscuro que le recordaba la vulnerabilidad de la vida. Sabía que su identidad había quedado expuesta en un acto de heroísmo espontáneo que ahora la dejaba a la merced de las sospechas.
—Solo estoy aquí para ayudar —dijo finalmente, su voz sonaba firme aunque era tan solo un susurro—. Pueden confiar en mí.
Anderson