El ambiente en la sala de visitas era tenso, cargado de una electricidad silenciosa que parecía flotar entre las paredes blancas y los muebles neutros. Mark miraba fijamente a Jonas, quien jugaba con un pequeño carrito rojo en la alfombra, completamente ajeno a toda la tensión que lo rodeaba. Era el primer encuentro entre padre e hijo después de tanto tiempo, un momento que Mark había imaginado cientos de veces durante sus largas noches de reflexión y arrepentimiento.
—Hola —susurró Mark, su vo