Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa lluvia había cesado, pero sus efectos se mantenían en el aire: ese olor a tierra mojada, a promesas rotas, a secretos desenterrados. Alicia bajaba las escaleras lentamente con su mano apollada en la barandilla. Abajo, todo se mantenía en un silencio tenso.
Mark estaba en el recibidor, pálido como un fantasma. Lisa lo observaba desde la sala, de pie junto a la chimenea, sus ojos de hielo reflejaban las llamas como si fuera parte de ella







