Hanna Sinclair
Llegué cansada a mi casa, recién nos habíamos mudado a Nueva York pues acepté el puesto de médico a tiempo completo en el hospital general y así poder darle un mejor porvenir a mi pequeño dulce de tiramisú.
-¡Mami!- me encantaba escuchar esa palabra salir de su pequeña boquita. El sentimiento que emanaba de su vocecita era capaz de hacerme olvidar todo lo malo que había pasado los últimos años.
-Ven a darme uno de eso besos tuyos que tanto me gustan.
Mi Hanna había sido lo mej