Durante todo el camino de regreso a casa, mi mente estaba hecha un lío.
Todo había salido mal desde el hospital, cuando mi burbuja de negación finalmente estalló.
Ella había permanecido encerrada en su habitación desde que llegamos hace aproximadamente una hora, pero incluso en su ausencia seguía invadiendo mis pensamientos.
Mantenerla a mi lado era egoísta, sobre todo porque su vida corría peligro constantemente. Pero ella había tomado su decisión, y aunque jamás lo admitiría, una parte de mí