El contenido de la caja no justificaba la reacción que provocó en mí. Pero el significado detrás de esto se sintió como un puñetazo en el estómago.
Ariella sacó un sencillo vestido rosa de lunares, del tamaño de una niña y manchado de sangre y tierra.
"¿Qué es? ¿Es un vestido?" Dimitri intentó tocarlo, pero Atiella lo apartó y levantó sus ojos temblorosamente para encontrarse con los míos.
"Esta...esta ropa le pertenecía a ella, ¿no?" Señaló las otras cosas en la caja.
La lonchera en forma