Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol apenas comenzaba a filtrarse por los ventanales cuando abrí los ojos, más por costumbre que por necesidad. Algo en mí no quiso quedarse en cama. Tal vez la brisa fresca, o el murmullo lejano de los jardineros que ya andaban trabajando. Me vestí sin mucha prisa y salí rumbo al comedor, asumiendo que nadie más estaría despierto.
Pero allí estaba Kael, impecable como siempre. Su camisa estaba perfectamente abotonada y su cabello recogido hacia atrás con la precisión de algu






