EMILIA
Mi cabeza no daba para entender que alguien más, aparte de Brandon, Tony, y Leo, sabía de mi secreto de ser Bishop Moon y que, encima de todo, que lo dijera en voz alta. Si Adama me estaba amenazando con esto, significaba que había otra amenaza de por medio.
— Si no quieres que el mundo se entere de quién eres en realidad, si no quieres que sepan que tú eres Bishop Moon —, gruñó Adam, con la mandíbula apretada y la voz temblando de rabia contenida—, entonces será mejor que empieces por a