BRANDON
El día comenzó como la m****a, en pocas palabras, mal.
Desde el momento en que abrí los ojos, sentí la punzada familiar del vacío, esa presión en el pecho que aparecía cada vez que pensaba en ella. Emilia Ricci. La maldita dueña de mi paz, y mi perdición.
¿Por qué no podía pasar página con ella? ¿Por qué mis pensamientos estaban plagados de ella? Todo en mi cabeza era ella y no tenía idea de cómo parar.
No había dormido bien. Otra vez. Porque cada vez que cerraba los ojos, veía su rost