Benedict siempre había sido un hombre de oportunidades. Era de los que jamás dejaba pasar aquello que le brindara un beneficio directo, ya fuera un negocio millonario, una inversión estratégica en Industrias Campbell o un momento placentero con una mujer hermosa. Jamás desaprovechaba una oportunidad, porque la vida era solo una, y no valía la pena dejar pasar todo aquello que le brindara una satisfacción a su vida, o numerosos orgasmos en la cama.
Cuando conoció a Emma y supo de su relación fa