Emma no quiso detenerse ni un segundo a escuchar lo que ese hombre tenía que decir. Trató de pasar de largo, fingiendo que él era un fantasma o una mancha en el decorado del lujoso salón, pero Noah no estaba dispuesto a permitir que lo ignorara. Antes de que ella pudiera dar dos pasos más hacia la seguridad de la fiesta, él le tomó la muñeca con una fuerza desmedida, tirando de ella con un movimiento brusco que la hizo chocar contra su pecho. Emma sintió el impacto y el aroma del alcohol que em