El alfa se estremeció al oír esas palabras.
Nate vio en los ojos verdes de James, su primogénito el odio que él sentía.
Él lo miraba y se preguntaba cómo Kat lo había amado, ya que según él, Nate no era digno de aquel amor.
Y el alfa estaba de acuerdo con él en el fondo, pero decir eso de aquella manera abrió una herida profunda en su pecho, una herida que nunca sanaba.
Ahora gracias a él, estaba nuevamente abierta y chorreando sangre.
Se quedó casi sin aire, sintiéndose aplastado y golpea