Alice sentía sus párpados pesados, y lentamente comenzó a abrir los ojos.
A lo lejos ella oía todavía una voz, gritando un nombre como si fuera una súplica.
Miró a su alrededor y vio que ahora estaba en el fondo de la cueva, sin ninguna luz cercana y no podía ver dónde estaba.
Cuando ella intentó levantarse, sintió su cabeza dolorida, su visión aún estaba borrosa y se sentía confusa.
Nuevamente oyó aquella voz, tan familiar para ella.
Su estómago se envolvió, y cuando trató de levantar su