Vlad miró a la hembra, Alice estaba pálida.
— Vete. no tengo tiempo para ti.
Se dio cuenta de que no había leído el papel y decidió darle tiempo.
El macho levantó las manos y asintió.
Cuando pasó por ella, se inclinó en su oreja y susurró:
— Estaré en el ala este, mi cuarto es el primero de la izquierda.
— Nada me hará buscarlo. — respondió ella, ríspida.
Alice agradeció en su interior que él no haya protestado para salir, no quería lidiar con él en ese momento.
Se dio cuenta de que había olvid